Salud

Vivir sin estrés (III).

Vivir Sin Estres Iii

He aquí el tercer y último post de esta pequeña serie. Créeme que la he escrito con mucho afecto, desde el fondo de mi corazón con el propósito de contribuir a una mejor calidad de vida de todas nuestras lectoras, como si te conociera personalmente, o pudiera hablarte en una buena tarde de charla. Tiene su mística: alguien, que se apoda Escarlata, cerca o lejos de dónde tú estás… (¿quién lo sabe en este mundo de distancias reducidas en Internet?), simplemente piensa en tí, en positivo y despliega sus humildes y mejores dones para darte algunos buenos consejos, con el objetivo de que cada día sea un día mejor…

Antes compartíamos las primeras apreciaciones sobre este enemigo silencioso que es el estrés, y luego los primeros consejos. Así pues, llegamos a los últimos. Ojalá sean parte de un mejor presente y de un inmejorable futuro.

  • Sé activa

Puedes relajarte haciendo otras actividades que te gusten mucho, como pintar, escuchar música o salir con amigos.
También realizar actividad física, es muy bueno para combatir el estrés. Relájate, tómate y regálate ese tiempo… ya sea en una semana, en un fin de semana o en una noche luego del trabajo; descansa bien.

  • Fíjate metas realistas

Es muy importante fijarse metas claras que deben ser realistas. Así, no te frustrarán los fracasos o los escollos que haya en el tránsito hacia ellas. Ponerse metas implica conocernos más a nosotras mismas y a nuestras potencialidades.

  • Prepárate para trabajar

Para una buena jornada en el trabajo, es muy aconsejable planificar y prepararse bien. Esto te dará más satisfacción, más seguridad y seguro combatirá el estrés.

  • Lucha por un hogar estable y disfrutable

Este último consejo es el más “fácil” ya que si tú dedicas suficiente energía y tiempo en tus seres queridos, entonces el estrés diario se reducirá. No importa lo vertiginoso y alocado del mundo exterior: llegar a tu casa debe ser un momento de paz. Estar con los seres que uno más quiere, pasando un buen momento te aleja de las presiones de todo el trabajo.

Acuérdate que son mucho mejores las pequeñas y frecuentes recompensas, que las grandes recompensas al cabo de muchos años de trabajo y sacrificio; éstas, a veces nunca llegan… o llegan tarde. Te invito a invertir energía y ser más optimista para conseguir controlar cada día de tu vida.

Imagen: universia.cl