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Tuvimos sexo y no me protegí.

Esta historia es más popular de lo que nos podríamos imaginar, una pareja se conoce en un bar, se toman unos tragos y al día siguiente uno amanece en la casa del otro con una gran resaca y en algunos casos un peso en la conciencia más grande de lo que se pudiera soportar.

Sin embargo hay un tema que suele hace especial a este tipo de situaciones y este es la protección del caso que deben tomar los participantes.

Si bien es cierto que el tema de llevar preservativos en la carterabilletera le llaman algunos– no es para nada aconsejable, peor lo que si es recomendable que al menos en el baño en tu casa tengas algunos cuantos para este tipo de circunstancias, asumimos que vives solo puesto que si vives en casa de tus padres deberás guardarlos en otro lado.

Por otro lado uno de los dos, sino los dos, deben exigir que exista protección puesto que la intención es que si así lo han decidió ambos pasen un buen momento y no tenga que convertirse eso en un lastre para toda la vida quizá porque a uno de los dos se le ocurrió no usar y al final contagio al otro de una enfermedad venérea o de tipo sexual.

Finalmente la responsabilidad es de los dos y por ende es necesario que ambos aun cuando sea al calor del alcohol sepan guardar cuidado de sus actos, recuerden que hay una gran diferencia entre el ser humano en donde el sexo es un placer y el resto de habitantes de este planeta para los cuales el sexo es una actividad netamente reproductiva.