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Trucos para limpiar las botas de piel

boots clean

Unos zapatos limpios y bien relucientes son una carta de presentación perfecta. También es cierto que siempre es mucho más sencillo limpiar unos zapatos de tacón que sacarle lustro a unas botas de piel. Pero como no queremos que unas botas sucias minen tu aspecto, te vamos a dar unos sencillos trucos para limpiar a fondo las botas que guardas en el armario.

Lo más importante a la hora de eliminar la suciedad de una bota es conseguir que ésta no se raye cuando se limpie. ¿Cómo evitarlo?, te preguntarás. Muy sencillo, solo tienes que recurrir a un cepillo de cerdas blandas o un trapo húmedo para pasarlo por la bota. Ambos instrumentos son muy útiles para no dañar el material.

Hay veces en los que las manchas de los zapatos son muy costosas de eliminar. Puede que te haya sucedido eso mismo y que haya tenido que humedecer los zapatos para poder restregar la mancha hasta eliminarla. Si has mojado las botas, lo mejor será que las dejes secar de forma natural. Ponlas en el balcón o en la terraza donde les pueda dar bien el aire y el sol y se acelere su secado.

Una vez hayas limpiado las botas por completo hay que hidratar la piel, es decir, el material del que están hechas. Emplea una crema neutra e incolora que sea incapaz de dañar el calzado. Restriégala por toda la bota hasta que veas que el producto se ha repartido uniformemente.

Para terminar deberás frotar las botas con una esponja y un cepillo abrillantador. El objetivo de este proceso es que las botas recuperen su esplendor natural y parezcan recién compradas. Puede que con el uso las vayas desgastando y ensuciando. No te preocupes, ya que lo aconsejable es que para mantenerlas siempre en buen estado que repitas el proceso que hemos citado anteriormente cada 15 días.