Cotilleos

La muerte de Gadaffi

Muammar Qaddafi

Todo muerto, merece respeto y todo vivo merece justicia. Hace varios meses hemos escrito sobre esa frase que tan impactante me resulta. Cuando ocurrió la muerte de Gadaffi no podía dejar de pensar en ella. Ver las imágenes que todos vimos me hacían pensar en ambas ideas, respeto y justicia.

Porque desde mi punto de vista, aún el más despiadado de los mortales puede ser justamente castigado por sus actos, pero siempre en un marco de respeto.

Por supuesto que el contexto es clave. Y el contexto de Gadaffi fue el que el mismo generó en una dictadura que se mantuvo a sangre y fuego por 40 horribles años. Y el grupo de hombres que logró capturarlo y luego matarlo, parecían ser bastante jóvenes. Muchos de ellos seguramente son hijos de quienes eran niños cuando el dictador llegó al poder y se criaron en ese contexto de violencia y sangre. No se puede esperar que se muevan en otros parámetros que los que conocen.

Mi punto no es con ellos. Dicen que el que a hierro mata, a hierro muere  y parece que en este caso ha sido tal cual así. Lo que si me parece más difícil de comprender es la reacción de algunos países. Se muestran sorprendidos y hasta piden investigar las circunstancias de la muerte.

Memoria corta parecen tener. Para ellos Gadaffi ha sido bueno, malo, malísimo y vuelto a ser bueno, de acuerdo a su conveniencia. Más de 40 años de dudas parecen haber tenido sobre quien era el dictador.

La única palabra que se me ocurre para estos defensores de derechos humanos (intermitentes, eso si) es hipócritas.