Mamás

¿Tienes un hijo tímido?

Baby sitting in a basket

La timidez, es uno de los rasgos de componente hereditario, que el carácter de nuestro bebe podría desarrollará al nacer.

Sí, efectivamente más de 50% de los rasgos del carácter de nuestros hijos es hereditario, y la timidez es uno de ellos.

Un estudio realizado por un prestigioso grupo de psicólogos de la Universidad de Harvard, afirma que una buen parte de los bebés nacen con un carácter cohibido hacia lo que les es desconocido. A medida que pasan los meses estos bebés incrementan su carácter cohibido con miedos y sobresaltos que les crean llantos, y sobre los 4 años ya tienen su carácter tímido bastante definido. La otra parte de los recién nacidos (la más numerosa), se asustan menos, son menos miedosos a medida que crecen y sobre los 4 años se muestran espontáneos y extrovertidos. Entre los 4 y 5 años es evidente la diferencia entre un niño tímido y vergonzoso y un niño sociable y extrovertido.

Ser tímido supone ser miedoso. Tener miedo a lo nuevo, a lo desconocido, a cualquier situación que no controlan. Su cerebro y su cuerpo reaccionan ante lo que creen un peligro, segregando hormonas  de estrés.  ¿Es entonces un motivo de preocupación para los padres?

Pues depende de cómo se sienta el niño. Si la consecuencia de estos miedos es una baja autoestima, le cuesta relacionarse y no tien e amigos, sí debemos preocuparnos.

Debemos preocuparnos, pero sobre todo debemos reaccionar. Un niño tímido necesita que alimentemos su autoestima. Debemos tener paciencia y hacer que se exprese lo más posible cuando se sienta a gusto. Debemos dedicarle tiempo y hacerle ver que nos importa mucho su opinión, darle responsabilidades, confiar en él y nunca calificarlo como tímido, o adoptará este adjetivo como algo malo.

Un niño tímido tiene dificultad para hablar con personas extrañas, para hacerse notar, para hablar en público, para hacer notar su presencia. Debemos trabajar todo esto desde casa, en un ambiente donde se encuentre cómodo y no tenga miedo a ser observado o juzgado.  Pero no lo sobreprotejamos, no lo ayudaremos con eso. Hagamos que supere sus dificultades él solo, con nuestra ayuda pero solo. Si lo consigue, su autoestima crecerá y poco a poco ganará confianza en sí mismo.

La timidez no es una enfermedad, es un rasgo del carácter que si se lleva a un extremo elevado puede ensombrecer las cualidades de la persona. Nuestros hijos vienen con unos rasgos ya definidos, pero nuestra misión es moldear e intentar hacerlos sentirse bien con ellos mismos. Cuando una persona no tiene complejos, llegará a donde decida llegar.