Relaciones

Te celo, me celas

Te Celo Me Celas

Decía Jacques Cardonne que los celos son “el vicio de la posesión“. Celamos cuando imaginamos que tenemos algo, y ese algo se nos escapa, pensamos que lo perdemos, y nos ponemos ansiosos, desesperamos. El primer error: creer que, efectivamente, somos dueños del otro.

De dónde viene ese carácter posesivo que a veces damos al amor, al otro, al ser amado, habrá que ver. Seguramente es cultural, social. Tal vez, como todo últimamente, sea genético, o innato. Estas son las dos posturas clásicas de los psicólogos, frente al tema.

Es de esperar que en las sociedades donde reina la monogamia, las personas crean que el otro, el que lo acompaña a su lado por toda la vida, le pertenece. Puede ser una solución, para no celar tanto, no vivir monogámicamente, pero eso ya representa una propuesta demasiado indecente y ya querrán censurarme.

De todas formas, el problema viene cuando los celos se convierten en una obsesión, y hay personajes obsesivos verdaderamente. A uno con celos, mujer, déjalo cuanto antes. Y a la que te cela, varón, vas a padecerla hasta que te hartes. Lo peor es cuando uno empieza a celar al otro cuando a uno lo celan, como queriendo devolver el favor. Ahí comienza una competencia de celos que, a la larga, lo arruina todo.

Imagen: librodearena.com