Relaciones

Si respetas, no posees

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Cuando estás en pareja, hay un vínculo en el cual estás focalizando energía y al cual le dedicas tu atención (de diversas maneras) para que se fortalezca. Cuando te relacionas con otra persona (pareja, en este caso) vas logrando un acercamiento cada vez más próximo  al interior pero si  interfieres en su individualidad “invades”.

La libertad ajena es tan importante e imprescindible como la propia (es más, creo con certeza que si no tienes en tu interior este sentir no puedes brindarlo o hacer que otro lo sea, pues desconoces de que escribo) porque permite expresarle cuanto lo amas, cuanto te agrada compartir caminatas juntos, que cena tan deliciosa te preparó …

Las invasiones son en concreto una lucha por la posesión de lo ajeno. Entonces la relación vivida como una simultaneidad de vivencias conservando el espacio propio es “respetar” el espacio de nuestra pareja. Son pilares que sostienen un mismo porvenir, no son el mismo pilar (pues la unidad se logra cuando la pareja va madurando) pues juntos producen una melodía más armoniosa, el existir se transforma cuando conoces un mundo distinto.

El miedo tiene un parentesco cercano a la seguridad y una fragancia de invasión con alto concentrado de insistencia … nada interesante para la seducción, sólo serán factores que intensificarán la huida. La vida es acción (disfrutar, cantar, danzar, salir, abrazar, mirar, comprender, sentir, emocionar y otras no tan agradables) entonces no la reduzcas a un límite.

Los misterios que te regalas con tu pareja produce el descubrimiento continuo de que quieran compartirse y si disfrutas plenamente de este sentimiento queriendo cada vez más. Así se relajarán pudiendo silenciar el ruido social para oír el silencio individual. 

Imagen: Adach