Relaciones

Relación sin convivencia

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Si bien el noviazgo eterno no existe, las parejas de hoy en día han encontrado algo que se le parece bastante. Estamos hablando de las relaciones sin convivencia. Por lo general escogidas por personas que ya han pasado por un matrimonio o convivencia y han terminado con la separación.

Motivo por el cual apuestan a una relación de pareja que no implique el desgaste de la rutina que trae aparejado el vivir bajo el mismo techo.

Si bien siempre que escogemos casarnos lo hacemos por amor, y esto es una decisión que no podemos menospreciar ya que a muchas personas les ha resultado y son felices durante muchos años, lo cierto es que cada vez son más los que eligen mantener una relación “cama afuera”. Como decíamos antes esto se debe a múltiples razones que van desde un fracaso matrimonial anterior a la existencia de hijos pequeños que los padres desean preservar de la convivencia con una nueva persona.

Por otro lado es cierto que la convivencia y la rutina no es algo fácil de sobrellevar, aun para aquellos que viven un matrimonio exitoso, el hecho de compartir absolutamente todo implica una pérdida importante de privacidad e individualidad, y para alcanzar la felicidad dentro de estos parámetros es necesario poner una enorme cuota de paciencia y compañerismo de nuestra parte. Así y todo, hay quienes se sienten realizados compartiendo el día a día, aún con estos requerimientos.

Comenzamos hablando de las diversas formas que el ser humano ha ido buscando para salvar el amor de la rutina y la monotonía que muchas veces arruinan lo que en un principio fue un “matrimonio para siempre”. A partir de los muchos fracasos y los cambios estructurales y sociales que se han ido dando en el mundo entero, son cada vez más los que escogen como forma de vida la pareja “cama afuera”.

Decir pareja con cama afuera es hablar de aquellas relaciones donde cada integrante de la pareja tiene su propia casa, manteniendo así su individualidad, aunque sin dejar por eso de llevar adelante una relación comprometida afectivamente como cualquier otro que escoge la convivencia.

Esto de que la independencia que da el vivir en casas separadas es síntoma de un compromiso menor es un mito que ya ha sido derribado con vastas muestras de parejas que funcionan perfectamente y que se aman y respetan de manera genuina.

Esta forma de relación tiene muchos factores a favor, el más reconocido es el que habla de los encuentros mucho más románticos que cuando hay una convivencia de por medio; y también tiene algunos en contra, pero eso será motivo de nuestro próximo artículo.

Las relaciones de pareja que escogen vivir en casas separadas para evitar el desgaste que normalmente infringe sobre la pareja la rutina y la convivencia, hoy veremos algunos puntos a favor y otros en contra de este tipo de relaciones.

- Ventajas:

La mayor ventaja tiene que ver con la pasión, con mantener esa ilusión de la salida en pareja, de encontrarse cuando realmente lo desean, de prepararse para ese encuentro y hacer de esto una verdadera fiesta romántica solo para dos.

Otra ventaja es poder regresar a la tranquilidad del hogar, cada uno por su lado, y hacer aquellas cosas que deseamos sin estar supeditados a los deseos o necesidades del otro.

También se conserva una magia especial, como una especie de noviazgo eterno, sin rutinas la compañía del ser amado se disfruta mucho más y suele haber menos problemas.

Este tipo de relaciones suelen ser de un gran compañerismo y compromiso.

– Desventajas:

Los puntos en contra, o aquellos aspectos en los que se entra en una contradicción suelen ser un poco difíciles de sobrellevar por algunas personas debido a su forma de ver la vida, y tal vez pongan mucho de sí por superarlos pero siempre terminarán sufriendo.

Uno de los más notorios es sentirse siempre un visitante en la casa del otro, sentir que la pareja es menos comprometida por no compartir, no solo el territorio de convivencia, sino el tiempo. Esto muchas veces comienza a hacer mella en la confianza.

Los límites en este tipo de relaciones son muy marcados y cada uno debe saber que hay un punto que nunca debe traspasar, lo que muchas veces no resulta fácil.

En cierta forma estas relaciones cama afuera apuestan a la libertad de cada una de las partes de la pareja, y aunque esto no implique infidelidad, muchas veces con el tiempo comienza a provocar ciertas inquietudes en alguno de los involucrados.