Emprendedoras

Propósitos para ser feliz con una misma

Inglés en Canada

No hay nada como sentirse bien con una misma para que la felicidad sea protagonista de todos nuestros días y momentos. Hay etapas que nos sentimos más decaídas, bien por factores internos o externos, pero nuestro ánimo no está tan alto como debería. El invierno a veces produce esta sensación, pero ahora que la primavera está a la vuelta de la esquina, y las horas de luz aumentan, es el mejor momento para proponernos ser feliz.

Pero ¿qué nos da la felicidad? Se dice que la felicidad es la consecución de metas que poco a poco nos vamos marcando. Como pequeñas metas volantes. Otros dicen que la felicidad no se busca, que se encuentra. Pero lo que está claro es que es necesario tener el ánimo alto y ganas de comerse el mundo. La positividad genera positividad, por lo que es el mejor inicio.

Vale que no nos vamos a poner a buscar la felicidad como unas locas, pero sí que podemos cambiar pequeños hábitos o actuar de manera diferente para ser felices con el mundo y con nosotras mismas.

Un buen comienzo es quererse. Nadie como nosotras mismas para saber qué queremos, cómo y cuándo. Aceptarse tal y como somos nos evitará disgustos innecesarios. Aunque suena algo irreal, la mujer que todos los días nos mira desde el otro lado del espejo es nuestra mejor compañera, por lo que hay que aceptarla. Asimilar nuestros errores y fallos hace que mejoremos como personas. También es importante saber qué queremos cambiar de nosotras mismas, para conseguirlo.

¿Te has planteado cambiar tu alimentación? Ya sea por falta de tiempo, comodidad o estrés, en muchas ocasiones vemos cómo nuestra alimentación va echándose a perder. Tomar todas las vitaminas y alimentos con propiedades nos hará sentirnos fuertes y con el ánimo a tope. Si no tomamos proteínas o tenemos una falta de hierro notamos como estamos alicaídas lo que no beneficia en absoluto a nuestro bienestar.

Está genial tener un trabajo y dedicar nuestra vida a ello, pero por qué no recuperar el tiempo e invertirlo en nosotras mismas. Pon en práctica los hobbies y aficiones que tenías olvidados. Además de encontrar o recordar una manera de divertirte, puedes conseguir conocer a gente con la que hablar y disfrutar de la vida. Todas las actividades que nos alegren y nos hagan sentir bien con nosotras mismas serán muy beneficiosas.

¿Qué te parece proponerte un reto? No tiene por qué ser algo difícil como escalar una montaña, sino que pueden ser pequeños retos o metas. Como hemos visto la consecución de ellas nos aporta una sensación parecida a la felicidad. Cualquier idea puede valer, desde aprender a tocar la guitarra hasta hacer la maleta e irse a estudiar inglés en Canadá durante una temporada. Cuando consigas superar el reto, la felicidad será casi incontenible.

Si te animas con darle un giro a tu vida gracias al aprendizaje de idiomas existen planes para aprender una lengua en el extranjero con ESL Idiomas con quien podrás compaginar los estudios con otras actividades.

Para ser feliz, sólo hay que querer serlo y luchar por ello.