Relaciones

Piropeando

Muchos suelen pensar que un piropo, a la hora de conquistar a una mujer, es la mejor opción. Decirle que tiene una “cara angelical” o que es “dulce como un caramelo” parecen ser las opciones más comunes. En general, estos piropos fracasan, no tienen una llegada real, por una simple razón: no son personalizados.

Por personalizados nos referimos a que no están dirigidos realmente a la persona a la que se supone están dirigidos. Es decir, al ser piropos pre-armados, diseñados para lanzar al aire en la calle, sin la intención de llegar verdaderamente a destino.

Si esa es la intención, digamos, la estrategia debería ser algo distinta. Es decir, hacerlos verdaderamente personalizados: el piropo debe, entonces, apelar directamente a la mujer que tenemos enfrente. Para esto, basta ser un buen observador. Si ella lleva un arete lila que combina con su blusa, no tenemos más que decirle: “Ese color sí que te sienta bien”, o bien, algo con un poco más de humor: “Se ve que eres fanática del lila. ¿Te da buena suerte usarlo?”

Puedo asegurarles que el piropo personalizado es increíblemente efectivo. No solo demuestra que prestamos atención y que somos observadores, sino que también somos originales y no caemos en los típicos piropos remanidos y sin sentido. Mi consejo es: ¡Probadlo! Nada se pierde, y el rechazo es siempre menor de lo que tememos.