BellezaSalud

Nuestra piel y el estrés

Nuestra piel es la primera víctima de los terribles efectos del estrés en nuestro cuerpo.

Las manifestaciones más comunes son:

  • caída del pelo,
  • picazón,
  • acné,
  • herpes
  • psoriasis

Los médicos reconocen un aumento de consultas por patologías cutáneas.  De todos los órganos de nuestro cuerpo, la piel es la que mejor delata a una persona estresada, ya que luce más cansada y menos luminosa. Fundamentalmente es por la falta de sueño, la mala alimentación o el exceso de cigarrillos y alcohol en que se suele caer en períodos de mayor tensión emocional.

El estrés también puede desencadenar o también exacerbar condiciones muy variadas que van desde el aumento de la caspa, la caída del cabello, incluso hasta patologías crónicas como la psoriasis o la rosácea.

Los especialistas reconocen que en los últimos años ha habido un mayor número de consultas por este tipo de patologías cutáneas que están muy asociadas a las exigencias de la vida moderna.

Los dermatólogos son los primeros en detectar cómo somatizamos el estrés en nuestro cuerpo.  Los médicos explican que es un fenómeno que no tiene nada de extraño si consideramos que nuestra piel y el sistema nervioso tienen un origen común a nivel embrionario.

El estrés tiene un doble rol sobre las dolencias:

  1. Nos puede causar la exacerbación de numerosas enfermedades como psoriasis, rosácea o vitíligo.
  2. En muchos casos puede ser el factor que las desencadene en personas que previamente estaban sanas.

Consultan más las mujeres que los hombres. Pero es solo porque nos preocupamos más por el efecto de la lesión en la estética personal y autoestima.