Relaciones

Personalidad y actitudes amorosas – Parte I

Cuando comienzas a relacionarte con pares del sexo opuesto adquieres diferentes posturas emocionales: juegas a la indiferente o celosa, directora, a ser romántica o indecisa, a ser tierna o dura de abordar … y hasta ser la princesa que quiere ser enamorada en la torre de su castillo de cristal.

Cada uno de los estilos mencionados responden a diversas etapas de la vida amorosa de cada persona y en otras ocasiones al tan de moda “síndrome de peter pan” que no es más que una falta de madurez para asumir responsabilidades a la edad que debes hacerlo; no por mandato social o cultural sino porque la edad así lo amerita. Al estar en la esencia de la persona, lo traslada a modo de vivencia en las áreas de su vida; no es madura y responsable en lo laboral y en lo amorosa una descontrolada o viceversa.

Los estilos personales, los enfoques, las expectativas, las expresiones corporales, la manera de dialogar, los sueños, las proyecciones se combinan con las necesidades, deseos y hasta las motivaciones que te llevaron hasta allí. En relación a este vínculo posible está destacada la fortaleza emocional y las herramientas de vida que sepas emplear, todo colabora en esta conducción a la expresión hacia el otro.

Si sales con alguien que encaja en algunas de las descripciones y/o has logrado descifrar ciertas señales que te llevan a reflexionar; no dejes en la otra persona la responsabilidad de que rumbo tomar con esta relación, decide desde tí misma/o … comparte lo que enriquezca sin destruir quien eres … la individualidad produce confianza y seguridad y de manera opuesta la simbiosis produce un combo explosivo con la insistencia.

Sé cuidadosa/o, cauta/o y calma/o … si sientes el amor haz que tu personalidad se luzca por ser un aparte tuya en este juego de la seducción pero nunca te conviertas en lo que la otra persona anhela. Involúcrate y vive plenamente la relación y date espacio a diferentes propuestas de esta etapa de compartir pero evita no estar alerta en “ciertas” advertencias que te cuidarán.

Imagen: Irene Morack