Relaciones

No sé cómo besarla

Imaginen esta situación: José sale con una chica, es su primera cita, y todo va bien. Hablan largo y tendido, la conversación fluye, parece que las cosas se van a dar. Sin embargo, nunca se tocan. Para José ser caballero significa tener las manos guardadas, y no tocarla hasta que ella lo consienta. La cita transcurre más o menos normalmente, se divierten un poco más, pero cuando llega el final, José se pone incómodo porque quiere besarla y no sabe cómo.

Se saludan tímidamente con un beso en la mejilla y se dicen buenas noches, pero el beso nunca llega. José vuelve a su casa cabizbajo, reprochándose no haber podido besarla. El problema fue que José intentó pasar del contacto físico nulo al beso, o al menos eso pretendía, y como la situación resultó incomoda, nunca la besó.

Se trata de una situación muy común, y creo que algunos se sentirán muy identificados con el relato. Sin embargo, es perfectamente evitable. Nada impide que -si la charla va bien, y hay cierta conexión- toquemos a nuestra acompañante. Solo nos lo impide un sentido de lo correcto algo distorsionado, un respeto excesivo, demasiado “caballeresco”. Esto no permite la distensión y genera ansiedad, porque en definitiva, lo que José quiere -y ella seguramente también- es algún tipo de contacto físico.

Cualquier tipo de contacto, al principio, sirve. Si haces un chiste o encuentran los dos algo divertido y están riendo, puedes tocarle el brazo o el hombro suavemente, para que sienta tu contacto. Cuando haya algo más de confianza puedes tomarle la mano: una buena técnica es preguntarle sobre sus anillos, quién se los regaló o qué significan para ella. Les aseguro que la próxima vez que tengan una cita verán que los momentos incómodos a la hora de besar serán mucho menos perceptibles.