Relaciones

No es aquello que parecía

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Visualizaste al “hombre soñado” … lo cortejas y logras seducirlo. De pronto reconoces en él un ser humano son vivencias pasadas, emociones y sensaciones propias, el desencanto comienza a surgir y te preguntas de maneras diferentes ¿qué pasó? ¿cuándo sucedió? ¿siempre fue así la relación? ¿mi príncipe azul se volvió rojo? entre miles más.

Reconocer que el otro es un ser independiente y con vida propia es posterior al enamoramiento donde todas las luces brillan con colores majestuosos “como nunca antes te había sucedido” entonces la princesa comienza a sentir que la música que la acompañaba en su sueño, suena más lenta y no más despacio.

La relación comienza a experimentar cambios y esas son evoluciones de que está creciendo, y si deseas que madure deberás aceptarlo como es … la desilusión comienza cuando vas viendo que tienen diferencias y te obstinas en querer cambiarlo. Lo que realmente sucede es que la transformación del encuentro entre ambos hace que las cualidades se equilibren y no que solamente notes las del otro.

Lo hermoso de cuando el vínculo se ensambla es que “comprendes” que la relación los necesita a ambos, la calma es el camino a la construcción de la pareja que tuvo comienzo en un idilio hermoso … pues ahora, manos a la obra. Es una pieza de cristal que han de observar para poder disfrutar la energía que te brinda, cuando el amor que nació (en ocasiones) logra ser diversión mutua encontrando en la risa un espíritu de renuevo podrá, ir a la cima.

Imagen: Vagoneta