Salud

Mujeres trabajadoras

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Sucede en ciertas instancias de la vida, te refugias en tus tareas profesionales. Cuando trabajas en una oficina compartida y escuchas a tus colegas conversar sobre la organización de una cena o una ronda de tragos, después del trabajo, te excusas y te encierras.

La frase tan popular: “tengo trabajo pendiente”, es una escapatoria muy conocida para quienes quieren releertres veces el proyecto, para comenzar a elaborar la fase siguiente. También lees tus notas, buscas información al respecto y la única prioridad en tu vida es “aparentemente” la carrera profesional.

Nada es malo es su justa medida, cuando reina un equilibrio entre las actividades de tu vida. Si sientes que necesitas cada vez más horas para adjuntar información (de inmediato) que podrías hacerlo al día siguiente, y de pronto tus días se convirtieron una ilimitada responsabilidad. Es decir, te refugias en tu trabajo para tapar otros vacíos.

El trabajar al extremo es cuando al estar alejada de tu escritorio, continúas pensando en lo que quizás te faltó hacer y/o aquello que harás cuando llegues a la oficina temprano o adelantas trabajo sin necesidad. Puede ocurrirte que trabajes a una velocidad que te estresará al final del día y sientas un gran cansancio.

Si te encuentras en alguna de las descripciones hechas, sin dudas necesitas caminar al aire libre mientras observas el sol o las estrellas pero puedes apreciar que vivir es maravilloso y trabajar es un complemento necesario (no viceversa).

Imagen: Un