Meditar invocando a Dios, un antídoto contra el dolor

No es ninguna novedad que para las personas con inclinaciones religiosas, la fe es la mayor fuente de fuerza y consuelo. Sin embargo, un estudio reciente de la Universidad de Ohio (EEUU), indica que el invocar a Dios, mediante cualquier manifestación, también funcionaría para el organismo como una especie de «antídoto contra el dolor».
En la experiencia que se llevó a cabo, se dividieron tres grupos de personas. El primero pasó tres semanas meditando unos veinte minutos por día, repitiendo frases religiosas como: «Dios es amor».
El segundo grupo debía meditar teniendo en mente y repitiendo frases optimistas (sin índole religiosa) como «Estoy feliz». El tercer grupo simplemente tuvo que relajarse.
Luego los investigadores pusieron a prueba la tolerancia al dolor, midiendo cuánto tiempo cada grupo podía mantener la mano bajo agua a una temperatura de 2 grados.
El resultado fue contundente: el grupo que hizo una meditación enfocada a Dios tuvo una tolerancia mucho mayor al dolor, con un promedio de 92 segundos contra 49 de los otros dos grupos.
Imagen: ViciHealt
el 28-06-2008
1 comentario
#1. Patria boba, 03:13 09/10/2008
La sugestión funciona en todos los niveles, así como la fe; no es gratis que la mayoría de enfermedades sean psicosomáticas. Buen post.
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