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Los libros de autoayuda

Businessman giving an used book to another businessman

A mediados de las década del 70 comenzaron a proliferar los libros de autoayuda, cuestión que con ciertos cambios, sigue hasta hoy día. Parecen cubrir una necesidad muy humana, o más bien dos necesidades muy humanas: sentirse mejor y no sentirse muy bien.

Es fácil comprender que cualquiera quiera sentirse mejor, no tan fácil comprender que eso se logra siguiendo una receta  aplicable para todo el mundo. Más aún se debería sospechar cuando esa receta está llena de lugares comunes, del estilo “no diga si, si quiere decir no”… lo comprendo, no sea contradictorio señor. O del estilo “siga su sueño, concéntrese en el”… todo eso rodeado de muchísimas palabra y cuentos donde abundan los viejitos pobres y sabios, los niños puros de corazón que viven horribles realidades, etc. Los formatos andan siempre más o menos por ahí.

La segunda necesidad, la de no estar muy bien, es una especialidad de las personas que en realidad no les ocurre nada demasiado malo. Esto no se ve en personas que están atravesando momentos realmente difíciles. Es como una necesidad de tener una cierta cuota de sufrimiento, o al menos de incomodidad. No nos ha ocurrido nada demasiado malo, por lo que sobredimensionamos problemas menores. Nuestro padres fueron buenos, no nos castigaron  y trabajaron mucho para educarnos, pero si no eran muy hábiles comunicadores, algunas personas relatan una infancia solitaria y aislada, que en realidad jamás existió. Y lo peor es que sienten que tienen que superar eso. Claro que la responsabilidad, suele estar fuera de ellos, faltaba más.

El punto es que los principales beneficiarios de esos libros de autoayuda, son los autores y casas editoriales, que han resumido en estos años, verdaderas fortunas.