Relaciones

Los gritos (I)

A veces sentimos que lo único que hacemos es gritar y renegar todo el día:

  • ¡No!
  • ¡Ten cuidado!
  • ¡Te vas a caer!
  • ¡Presta atención!
  • ¡Cuántas veces te lo tengo que decir!
  • ¡Me tienes cansada!
  • ¡Te lo advertí y lo hiciste igual! 
  • ¡No te lo voy a volver a decir! ¡No!

Por estrés, por cansancio, por poca paciencia, o por infinidad de motivos más, nos pasamos gritando.

Al final sabemos que nuestro hijo está perfectamente bien y no lo hemos perjudicado por el resto de su vida. 

También debemos reconocer que lo que nos sucede no es algo del otro mundo, al contrario, es algo que le pasa a muchísimas madres. Y que por más que intentamos cambiar este tipo de actitud, se vuelve a repetir. No una, si no muchas veces.

Veamos algunos consejos simples que nos pueden ayudar:

No debemos gritar de una habitación a otra. Las órdenes deben darse cara a cara.

Debemos tomarnos unos minutos para poder reflexionar sobre el hecho ocurrido, poder evaluarlo a solas y luego con él. 

No te pierdas la segunda parte.

Imagen: es