Relaciones

Los elementos que no pueden faltar en las relaciones afectivas I

Conocerte a ti mismo y conocer los elementos que intervienen en una relación afectiva son las claves para enfrentar posibles conflictos en el vínculo.
Tal como señalan las psicólogas del sitio psicología-online.com es fundamental conocer lo que nos afecta y lo que afecta el vínculo para comenzar a cambiarlo.

El primer factor que interviene en la relación es el deseo; eso que nos hace buscar satisfacciones, eso que nos acerca a unas personas y a otras nos, ese componente inexplicable, inmaterial, pero tan real en los efectos que produce. Según Félix López Sánchez éste se percibe en la búsqueda de satisfacciones de afecto y apego, en satisfacciones sexuales y en las fantasías sexuales. El deseo es ese motor que te pone en marcha, es un componente esencial en las personas que puede no estar presente de manera saludable.

Hay personas que no pueden desear, que permanecen atadas a otras personas, y hay quienes creen que está teniendo un deseo propio cuando en realidad la voz que está hablando a través de ellos no es la propia, sino la de otros personajes significativos para esa persona. Así surgen muchas inhibiciones, frustraciones, miedos y decepciones.

El otro factor vinculado a éste es la atracción; esta implica el deseo orientado hacia alguna persona. Hay cosas que tienen que ver con la propia biografía y que nos hacen inconscientemente dirigir nuestra mirada hacia algunas personas con determinadas características, sean éstas reales o fantaseadas, que tienen un valor de tipo erótico para nosotros. Tal vez un buen comienzo para iniciar una relación afectiva tras muchos desencantos pase por analizar si existe algún factor común entre las personas que has elegido y que te atraen…no siempre elegimos a aquellos que con los que nos relacionaríamos saludablemente…muchas veces elegimos personas que nos hacen sentir totalmente infelices, que no nos entienden y con las cuales en definitiva no tenemos posibilidades de crecer y crear lazos.

Continúa en la segunda parte

Fuente: psicologia-online