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Lo que sería una bendición, es su condena

Violence

Si tenemos un país muy pobre, pero muy pobre y un día se descubre que tiene yacimientos importantes de algo que el mundo entero necesita y paga muy bien, podemos pensar que eso es una bendición. Que su población extremadamente pobre mejorará su nivel de vida, que nadie más pasará por condiciones de vida infrahumanas.

Pues si pensamos eso, nos estamos equivocando seriamente. Veamos un poco más.

La República Democrática de Congo es uno de esos países extremadamente pobres. Tiene el 80 % de las reservas del mundo de coltán, un mineral que pocos conocen y que casi todos usan a diario. Con el coltán es que se fabrican partes esenciales de los móviles y los ordenadores. Por supuesto que el precio del coltán sube y sube.

Hasta hace muy poco, sin embargo, en las minas de coltán trabajaban niños congoleses en condiciones es esclavitud. Dada la presión internacional ya no trabajan niños ni mujeres en esas condiciones, pero nada ha mejorado.

Es tal el nivel de corrupción y de violencia que existe en el país que nadie resulta beneficiado con este potencial auge económico. Son tantos los siglos de explotación, es tan bajo el nivel de educación, salud, vivienda y tan alta la violencia que la resolución de todo esto sin duda alguna llevará muchos años.

Es importante destacar el papel clave que han jugado otros países, sin duda mucho más poderosos, para que las cosas se den de este modo. Han explotado y desangrado África durante siglos, y ahora no saben como resolverlo.