Relaciones

Los límites de la libertad de expresión

Man against woman.

En un post anterior veíamos una nueva forma de atentados que es atacar cruelmente las creencias religiosas de otras personas. Podemos no compartirlas, podemos considerar que nuestra religión es mejor, o podemos pensar que es mejor no tener religión alguna. Podemos argumentar, incluso, contra algunas de las imposiciones que hacen algunas religiones, siempre teniendo en cuenta que quienes las siguen las hagan en libertad de elección. Lo que no podemos hacer es burlar sus creencias, degradar sus sentimientos y herirlos en lo más profundo de sus convicciones.

Pero no todos se han limitado a un muy desagradable video en contra de Mahoma. Ahora ha salido en Francia un cómics igualmente ofensivo. Esta vez muchos argumentan que se trata de libertad de expresión. Pues la expresión libre tiene sus límites. Por ejemplo y para que quede claro que deben existir límites, no se podría permitir nunca una libre expresión en favor de la pedofilia. Seguramente nadie que no sea pedófilo querrá esto.

De eso hablamos cuando hablamos de límites. Esos límites son los que marcan las leyes, lo que es un delito o una clara inmoralidad. No es algo que sea bueno permitir hacer un cómics donde, por ejemplo, el Papa Benedicto apareciera borracho o en actitudes reñidas con la moral. Peor aún, si hablamos de santos o de Jesús. Las reacciones no se harían esperar.

Todas las libertades son acotadas. Esos límites tienen que ser lo más amplios posibles, pero tienen que existir. Reclamar una libertad ilimitada en ese sentido es pedir algo que no es compatible con una convivencia social equilibrada.