Relaciones

La paja en el ojo ajeno

San Martin, Buenos Aires

A todos nos cuesta muy poco ver los problemas ajenos y muchísimo ver los propios, es un hecho. Lo ocurrido con Argentina es un excelente ejemplo. Nos resulta simple ver que Argentina nuevamente incumple con compromisos asumidos, que cambia las reglas del juego en mitad del partido, y sospechamos que todo eso se debe a que intentan correr el foco de atención.

Creo que todo eso es cierto. Mientras el gobierno dice que la inflación es del 9 %, sin duda no es menor al 25 %. Hay desabastecimiento que comienza a ser muy notorio en algunos rubros  y dentro de muy poco tiene que hacer frente a pagos para los cuales no tendrían recursos. Todo ese contexto ha hecho que nacionalizar YPF fuera la maniobra distractiva ideal, fomentando el nacionalismo y mostrando una especie de valentía que no es otra cosa que prepotencia.

Pero nosotros no somos demasiado diferentes. Repsol no es España  y el gobierno parece confundir esa idea. Pero no lo confunde porque si, simplemente quiere distraer el foco de atención. La crisis, lejos de amainar, se vuelve más y más seria. Los recortes tocan puntos tan sensibles como la educación y la salud.

En medio de todo eso, la familia real parece no poder frenar su loca carrera de errores, por decirlo de un modo respetuoso. El yerno del rey bajo investigación, la hija que debería estarlo  y el rey en duda. El nieto del rey se hiere haciendo algo que no debe, en presencia de su padre, y se archiva la causa. El rey, tan sensible, se va de cacería. No importa quien ha pagado, importa que cada vez tenemos menos claro que función cumple en los hechos.

Lo dicho, vemos la paja en el ojo ajeno, pero la viga en el propio.