Salud

La evolución de la autoayuda: cursos de sanación

Así como en la década del 70 comenzaron a proliferar los libros de autoayuda, con mucha más timidez pero con constancia, comenzaron a aparecer los cursos.

En general muy cortos, de fin de semana o seminarios de un día, donde la idea es más o menos la misma. Se dan recetas que nos llevan directo a la felicidad. Aclaran, algunas veces.  que no son recetas para la felicidad, pero todo el curso o seminario ronda en esa idea. Por supuesto, es obvio, no son gratuitos, que el camino a la felicidad no tiene porque ser gratis.

Lo interesante es que una idea que se promueve mucho como muy, muy sabia, es aprender a despojarse de lo material y humano. No ligarse con profundidad a lo material. Claro que esta idea no aplica a quien da el curso, que no solo cobra muy, muy bien, sino que vive muy, muy bien. Tal vez no se siente muy ligado a su fantástico coche, sus increíbles viajes y su genial casa, tal vez no les de importancia, pero que los tiene, los tiene.

Últimamente muchos de esos cursos tienen por tema la sanación. No curación,  sanación. Es como una idea más espiritual, como un concepto más global. Y a la hora de sanar, sanan lo que venga. Sanan tanto un alma como un cáncer irreversible.

Usan un vocabulario seudo científico, donde la palabra energía suena cada muy pocas palabras. Pero no pasan de las palabras, todo es seudo científico, nunca científico. Me refiero a que no aplican método científico alguno. Dicen curar tal cáncer comiendo hígado de gallina virgen nacida durante la luna llena y alimentada solo con comida amarilla, que tiene más energía. Pero no hay un estudio que nos cuente cuantos pacientes, que dosis de gallinas vírgenes, sobrevida a 5 años, ni doble ciego ni nada.

Lo mismo del post anterior, los sanados son lo que dan el curso.