Mamás

La cena familiar, un momento que no debemos desperdiciar (II)

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En nuestro primer post dedicado a promover reflexión sobre este tema, os exhortaba a proponeros enfáticamente a que cenar en clima de diálogo y sin otras distracciones, se convirtiera en un hábito. Claro que para ello habrá que contar con el consenso de toda la familia y no siempre es tan fácil.

Depende, y mucho, de la edad de los hijos y de cuán instaurado esté el otro hábito que haya que romper. Por ejemplo, si cenar frente a la tele es algo cotidiano, seguramente habrá algún programa que no deseáis perder, porque – incluso – los disfrutáis como familia, como es el caso de los de preguntas y respuestas.

Pero estas reuniones familiares no tienen por qué ser todos los días, para comenzar es buena idea tratar que sean días fijos en la semana, que brinden seguridad de tener ese momento todos juntos. Esto nos aportará seguridad y confianza afianzando la autoestima al poder expresar todo lo que sentimos, necesidades y temores con quienes amamos.

Los hijos descubren que pueden ser parte de la solución. Se despierta la curiosidad al hacer preguntas.  Algo importante que aprenden a desarrollar es la concentración: los niños aprenden a escuchar sin distraerse con la televisión o jugar con un cubierto.

Así  aprendemos a valorar y aprovechar el poco tiempo que pasamos en familia y disfrutar cuando tenemos un breve viaje en el coche, en la vacaciones, etc. ¿Sabíais que las familias que logran tener ese momento (la cena), tienen mejores relaciones entre ellos? No desperdiciemos la oportunidad.

Imagen: renuevodeplenitud