Relaciones

Infidelidad, la persona engañada

Hera, en la mitología griega era la reina de los dioses y la mujer de Zeus, un seductor empedernido. Diosa del matrimonio y protectora de las mujeres casadas era el prototipo de la celosa que persigue a las amantes del marido sin piedad, tramando venganzas contra la tercera en discordia, sin decir nada al marido infiel. A esto se le llamó “el síndrome de Hera”, a aquellas mujeres que descargan la furia contra las amantes, dejando al marido impune. Claro, son las otras las que lo provocan. Eluden la dependencia, los miedos, la ofensa y proyectan las culpas en la “otra”. Por supuesto que esto habla de una muy baja autoestima y un temor al abandono. En lugar de perder el tiempo en intrigas y venganzas, conviene que la mujer empiece a autovalorarse y a afirmarse a sí misma.

La  particular visión de lo que es ser hombre o mujer, es lo que determina sus acciones en última instancia. Esto generalmente no se reflexiona mucho: los valores culturales que se le asignan a cada sexo se actúan sin pensar, son los mandatos sociales que han arruinado la vida de más de uno: “las mujeres nacieron para la casa, los hombres para el mundo de afuera”. La sociedad ha cambiado; sí, pero mucho más rápido que lo que nuestra mentalidad puede tolerar. Aún hay muchas personas que siguen sosteniendo los deberes del esposo y de la mujer como si estuvieran en el siglo pasado.

Las mujeres esperan que él cambie, que se dé cuenta de cuánto se le quiere, ya que el amor y la perseverancia son más fuertes. Después de todo es mejor tener marido infiel a quedarse sola.

Cuesta aceptar y tolerar relaciones de igualdad entre los sexos, así aparecen conflictos de pareja como el de la infidelidad. Sin dudas, menos mujeres serían engañadas si salieran un poco más de la casa y llevaran una vida de realización personal.

En tanto, el hombre engañado siente que pierde su hombría y tolera mucho menos que la mujer esta circunstancia. Lo que se llama la “doble moral” juega en su contra: hay una moral válida para las mujeres y otra muy diferente para los hombres. ¿Porqué una mujer que engaña es juzgada con severidad, mientras que al hombre se le justifica la “picardía”?.

Imagen: yahoo