Salud

Incorporemos a nuestro menú

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Lo aprendimos en la escuela, la semilla y su germinación, tiene algo de mágico, pequeño milagro en frasquito: semilla, colita, brote y luego tallo y planta. Todo un proceso que dice sobre los tiempos de nuestra naturaleza y que, también es una lección de observación y paciencia.

Muy a tono con el ritmo de desaceleración, como estrategia de supervivencia y salud, como somos lo que comemos, nuestro menú se ha ido haciendo amigo de la ecogastronomía.

En los últimos años, cada vez más las personas observamos más qué es lo que comemos, nos preocupamos porque los alimentos digan en sus etiquetas: orgánico y cuanto más cerca estén de la huerta, mejor. Sin duda cada vez más: hágalo usted mismo en su cocina.

Es aquí donde entra a escena: las semillas. Tiempo atrás el sésamo blanco simplemente decoraba el pan de la hamburguesa de cualquier cadena de comidas rápidas, hoy es parte de todo menú gastronómico.

Las semillas han llegado a los platos de la mayoría de los restaurantes de moda y hasta las grandes marcas hacen marketing nutricional anunciando la utilización de: chía o amapola en los envases de sus tapas para empanadas o de las galletitas de la tarde.

En nuestro hogar las podemos usar en la vinagreta de las ensaladas, en sopas, en croquetas; se agregan a las masas de tarta, panes, rellenos de tartas o budines y, con algo de creatividad en todo lo que gustes.

Además, le da muy buena terminación a los platos. Incorporemos estas miniaturas que tanto nos aportan.