Mamás

Fomentar o no el vínculo entre los primos (II)

En la primera entrega comentamos ya algunos de los problemas más comunes; para hoy ahora continuaremos compartiendo otros aspectos vinculados al mismo tema que se dan en la mayoría de las familias.

Recordar que los niños son primos y no hermanos. No se debe forzar la relación entre los primos; si ellos sienten esa presión la terminarán rechazando y probablemente separándose. No debemos “usar” a los primos para lograr hacer algo que deseamos con nuestros hijos, como por ejemplo compararlos diciendo tu primo o prima estudia “economista” o que estudioso que es, o que buenas calificaciones tiene.  Tengamos mucho cuidado ya que eso generará angustias en el futuro emocional y/o laboral de ellos.

Una gran interrogante que se nos presenta es cuando hay rencores o situaciones extremas con los hermanos. No debemos depositar en nuestros hijos nuestros rencores, ni cargarlos con nuestros problemas no resueltos. Debemos informar, decir la verdad, claro dependiendo de la edad de los niños. Hay determinadas situaciones donde guardar silencio por mantener un buen vínculo familiar se podría considerar patológico, como por ejemplo el abuso sexual, el homicidio, la estafa, etc. No debemos “llenarles la cabeza o hacerle la cabeza” es decir influenciarlos, pero callar la verdad sería muy perjudicial.

Lo importante es no cargar a los niños con nuestros rencores y dejar que esa relación fluya con libertad. No intentar prolongar la buena o mala relación que tenemos con nuestro hermano o hermana, debemos dejar en libertad las emociones y sentimientos que los niños sientan plenamente y sean constructores de sus propias relaciones.