Mamás

Fomentar o no el vínculo entre los primos (I)

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Que gran emoción cuando nacen los sobrinos, nada menos… ¡los hijos de nuestros hermanos! Si aún no tenemos hijos, significa empezar a vivenciar el rol de paternidad/maternidad muy de cerca. Y si ya somos padres, significa revivir las emociones que tuvimos cuando nacieron nuestros hijos. Esos niños serán los primos hermanos de nuestros hijos.

Es hermoso promover esa relación, pero hablemos de algunos problemas que se dan en todas las familias que pueden complicar o influenciar la relación entre los primos. Comentemos algunos de los más frecuentes que se dan en la mayoría de las familias.

Debemos tener cuidado y no proyectar esa relación como una prolongación de la relación que tenemos con nuestros hermanos. Si no tenemos una estrecha relación con ellos, no pensemos que los niños van a “reparar o arreglar” ese vínculo que nosotros no pudimos consolidar. Y si tenemos una excelente relación no necesariamente se va a repetir entre los primos.

Tenemos además como un gran ingrediente extra: el cuñado y/o la cuñada, que pertenecen a una familia distinta, con costumbres, educación, y religión distinta. Ahí es donde intervienen los comentarios, los juicios y los prejuicios de los adultos que en la mayoría de las situaciones sólo sirven para separar.

Imagen: pajarodon