Relaciones

Estoy embarazada, tengo derechos

Hasta no hace mucho tiempo, el embarazo y el parto eran una cuestión eminentemente femenina, de manera tal, que las mujeres se enfrentaban solas a dicho momento vital.

El mandato bíblico “parirás con dolor” era llevado hasta el punto de someter a la parturienta a una soledad casi absoluta en el momento de dar a luz.

Sin embargo, el imaginario colectivo cambió y con ello la concepción del embarazo y del parto. Ahora no es sólo la mujer la que está embarazada sino que es ‘la pareja’.

En las charlas con obstetras o con profesores de cursos pre-parto, se puede apreciar cómo ese concepto ha ido transformándose. Hoy es bastante común escuchar decir al hombre o a la mujer: “estamos embarazados”.

A fuerza de costumbre, el Estado debió hacerse eco, a través de ciertas reglamentaciones y leyes; en muchos lugares del mundo existen reglas escritas emanadas de la justicia o en otros casos de los gobiernos de turno, ya sean estos a nivel local o nacional, en los que figuran enunciados similares a los siguientes:

- Toda mujer tiene derecho a estar acompañada por la persona que elija: pareja, amiga/o, madre, padre, etc. en el momento del trabajo de parto, nacimiento y en la internación.

- Esta medida abarca a todas las mujeres sin excepción en los Hospitales públicos y clínicas privadas.

Estas ordenanzas, por desconocidas que sean, sientan un derecho primordial: toda mujer tiene derecho a un embarazo y parto respetado y seguro.

Imagen: bebesymas