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Qué es la esterilidad Secundaria

esterilidad secundaria

Tener hijos es uno de los objetivos más comunes de la pareja, pero, cuando después de un año de relaciones sin protección no se ha producido un embarazo, es lógico empezar a pensar que existen algún tipo de problema que impide la concepción.

Factores como el nivel de estrés, los hábitos de vida o la edad pueden estar detrás de la dificultad para tener hijos, aunque en otras ocasiones las causas son más serias. La consulta con un especialista será determinante para conocer el origen de la infertilidad y, lo que es más importante, para poner un tratamiento.

¿Que es la esterilidad secundaria?

Es común pensar que cuando una pareja tiene ya un hijo no tiene problemas de fertilidad, pero, la realidad es muy distinta y la esterilidad puede aparecer tas el alumbramiento del primer hijo, esto es lo que se denomina esterilidad secundaria. Se puede pensar en que la ausencia de embarazo esté motivada por esterilidad secundaria cuando después de dos o tres años de coito sin protección no se consigue una nueva gestación.

Las causas de la esterilidad secundaria son muchas y pueden afectar tanto a los hombres como a las mujeres, una prueba de diagnóstico determinará cuál o cuáles son los motivos concretos por los que la gestación no se produce.

Algunos datos sobre la fertilidad

Es habitual pensar que la raza humana es muy fértil, y que tener hijos es muy “fácil”, pero la realidad sobre la concepción es bastante distinta, estos son algunos datos curiosos y poco conocidos sobre la fertilidad:

Las posibilidades que de una mujer quede embarazada mediante el coito durante los días de la ovulación, en los que la fertilidad es mayor, es de una sobre cuatro.

El mayor número de relaciones sexuales a la semana no asegura más probabilidades de embarazo, de hecho, los expertos recomiendan tener entre dos y tres coitos a la semana, de esta forma, se aumenta la calidad de espermatozoides y, también las posibilidades de conseguir una gestación.

Una de cada seis parejas españolas tendrá problemas de infertilidad, al menos, durante una parte de sus vida en conjunto.

Además de los factores genéticos, el ritmo de vida actual y los hábitos diarios influyen en las posibilidades de tener un hijo: la práctica regular de actividad física, llevar una dieta variada y sana, reducir la situaciones de estrés y eliminar el tabaco y el alcohol son el primer paso para aumentar las probabilidades de tener un hijo propio.

Conocer la causa, el primer paso

Cuando después de un tiempo intentándolo, no se consigue un embarazo llevado a cabo con un bebé sano, las razones pueden ser muchas, pero para conocer cuál es la causa, lo mejor es hacer unas pruebas, de esta forma se podrá poner un tratamiento que de como resultado que muy pronto la pareja se pueda convertir en dos felices padres.