Relaciones

Esclavas del teléfono móvil

Mujeres exigidas y acostumbradas a proclamarnos autónomas e independientes, no podemos más que rendirnos ante la evidencia que tanto nos devela y nos desvela en los últimos tiempos: la de nuestra última y adquirida dependencia, esa que viene en colores y formas diferentes, con sonidos tan variados que hasta nos distraen de su función original.

Nuestra relación con la tecnología fuera del ámbito estrictamente laboral, ha tenido que ver -en mayor medida- con lo doméstico: microondas y freezer mediante, instrumentos puestos al servicio de la calidad de vida familiar.

Ahora, el teléfono móvil no sólo forma parte de nuestros accesorios sino de nuestra estética y estilo personales, y nos ubica como individuos, reforzando singularidades de género y de las otras.

De tan móvil, vital para muchas, tiene en sí mismo la realidad de la función y la carga del símbolo en su tenencia. Como en algunos amores, la relación de absoluta dependencia se advierte cuando habiéndolo tenido no se tiene. Caemos en la cuenta de la intimidad que nos resguarda y de las certezas que nos aporta.

Las llamadas recibidas evitan el filtro familiar o laboral y vienen directamente a nuestros oídos, perfectamente confirmables en todos sus aspectos: un mensaje no tiene intermediación que confunda; si la palabra quiso llegar estará dicha o escrita con el día y la hora de recepción que no deje lugar a dudas.

(Continúa…)

Imagen: relatos