Relaciones

¿Es lo mismo amar que desear?

Summer love and sunshine

Amar es un sentimiento de lo más complicado, ya que, aunque está repleto de alegrías y buenos momentos, también provoca llantos, sufrimiento y, sobre todo, dudas.

Y es que son muchas las personas que, cuando tienen una relación sentimental, se preguntan por qué su pareja ya no les hace el mismo caso que antes, cómo se puede reavivar la pasión, qué es lo que mata al amor, qué se puede hacer para que su pareja les perdone tras haber cometido una infidelidad, cómo se puede conseguir un sexo más placentero y muchas otras cuestiones que no siempre tienen una sencilla respuesta.

Y, aunque desde Blog Ellas no podemos ayudarte a resolverlas todas, hoy queremos centrarnos en una concreta que, quizás, te ayude a aclarar tus sentimientos hacia tu pareja.

Se trata de diferenciar el amor del deseo, dos términos que, aunque a veces se introducen dentro del mismo saco, son de lo más opuestos.

Y es que desear a una persona sin amarla es posible y viceversa, ya que también es frecuente querer a alguien sin que haya ningún deseo de por medio.

De hecho, el amor tiene que ver con el cariño, con ese sentimiento que provoca que nos preocupemos más por el bienestar de nuestra pareja que por el nuestro propio y que hace que nos alegremos con sus buenas noticias y nos entristezcamos con las malas.

Sin embargo, el deseo se refiere a la pasión, a las ganas que tenemos de practicar el sexo con alguien y de pasarnos horas metidas en la cama descubriendo su cuerpo; de ese cosquilleo que nos provoca en el estómago el mero hecho de pensar en besar sus labios y de acariciar su piel, un sentimiento que no siempre tiene lugar entre los miembros de una pareja.

No obstante, para que una relación sea estable y duradera, es necesario que el deseo y el amor estén presentes, ya que, mientras el primero provocará que la pasión invada todos los poros de la piel de ambos miembros, el amor hará que sea posible que tanto él como ella se respeten, se quieran y deseen pasar el resto de sus vidas en compañía, lo que demuestra que amar y desear son términos muy distintos.