Relaciones

Ensamblando las diferencias

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Las diferencias entre hombres y mujeres a veces son visualmente notorias y otras tienen origen en factores culturales y sociales. Las que son “naturales” pueden destacarse por la posibilidad única que hace que la individualidad cuide su espacio : la mujer tiene la oportunidad de producir y llevar una vida en ella.

La capacidad, el talento, la creatividad, el trabajo y otras no deben ser pautas de diferencias sino bases de complemento, relacionarse con los demás es establecer vínculos donde se pueda colaborativamente aprender e interactuar y no un espacio para destacar u opacar al otro. Siempre una relación tendrá connotaciones positivas o negativas desde la subjetividad de cada uno, intenta buscar los caminos que hacen favorables las situaciones que generen nuevos encuentros y no más desencuentros.

Si bien muchas diferencias son físicas muchas que son a nivel psicológico han sido dañadas por las actitudes de generaciones pasadas (algunas culturas las mantienen hoy en día) reduciendo a la mujer a una “categoría” y no destacándola como compañera de vida.

Cuando se piensa en hombres y mujeres como “especies distintas” es cuando surgen las diferencias en planos más profundos y una de las dos tiende a querer dominar a la otra, cuando en realidad se necesitan mutuamente y son partes de un todo. Las diferencias no tienen que ser contradicciones sino que pueden ser fuentes de conocimiento inmensas, pueden ser inspiración; no las veas como absolutismo negativo sino como contribuciones a la capacidad de unión.

Desarrollando cada uno su potencial por separado podrán al juntarse encontrar una UNIDAD diferente donde realzar las nuevas posibilidades que les regala la vida al complementarse.