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Enemigos del perfume

El nombre de perfume o perfumes proviene del latín: “per, por y fumare, a través del humo, haciendo referencia a la sustancia aromática que desprendía un humo fragante al ser quemado.

Es una mezcla que contiene sustancias aromáticas, pudiendo ser éstas aceites esenciales naturales o esencias sintéticas; un disolvente que puede ser sólido o líquido y un fijador, utilizado para proporcionar un agradable y duradero aroma a diferentes objetos pero, principalmente al cuerpo humano.

Vamos a compartir una serie de factores que no le hacen nada bien a tu perfume.

  • El calor y la luz. Son dos de los principales enemigos de los aromas. La principal recomendación para conservarlos correctamente es mantenerlos alejados del calor y la luz directa, ya que ambos pueden alterar sus propiedades. Lo ideal es guardarlos en un lugar fresco y sombrío, como por ejemplo en un armario. Otra posibilidad es mantenerlo dentro de su caja.
  • El movimiento. Puede alterar los componentes y acelerar su descomposición. Una buena recomendación es no agitarlo ni moverlo excesivamente el frasco de perfume, podrías estar contribuyendo a que se estropee antes de tiempo. Por eso, no es conviene que transportes tu fragancia habitual en tu cartera o bolso. Lo mejor es llevar un vaporizador de viaje.
  • El mero hecho de abrirlo. La vida promedio de un perfume es de dos años. Pero debemos tener en cuenta que en el momento en abrimos el frasco y comenzamos a utilizarlo, la simple presencia de aire fresco en su interior alterará la fragancia con mayor rapidez.

Es una auténtica obra de arte, el solo recuerdo del perfume de la persona amada nos provoca y evoca emociones muy profundas.