Salud

En forma y a los gritos …

   Cuando pasamos los treinta y tantos años, ya no es lo mismo mantener nuestro cuerpo como antes; por que la belleza de la maternidad visitó nuestro cuerpo, o por el escaso tiempo para dedicarle diez horas semanales al gimnasio, o tenemos ganas de tomarnos una rica gaseosa antes que beber agua mineral, o disfrutamos un plato de pastas con salsa más que una ensalada de zanahoria y huevo para que nuestra piel esté nutrida, o las prendas de ropa no nos entran con la facilidad de una década atrás o el poder dedicarnos tiempo interminable en la peluquería mientras nos arreglan las uñas ya no es tanto como nos gustaría.

A la vez que nos llaman al teléfono móvil porque en la oficina el proyecto en powerpoint 2007 no es compatible con la pc portátil por el window que tiene; la niñera nos avisa por e-mail que no viene y nos olvidamos de chequear la casilla  entre otras más. Nuestra vida es diferente, aún así en otros casos visitamos a la dietética y compramos todo aquello que nos dice la vendedora que tiene bajas calorías (yogurth descremado, cereales light, galletitas de copos integrales etc) para querer creer que nos cuidamos sin hacer ejercicio físico.

Nuestras metas de vida son más estables … salimos a caminar con amigas, y compartimos charla y ejercicio, o nos reunimos a cenar la última receta del chef de moda oriental que hace solo verduras al vapor y combinamos distracción con comida sana … Nos arreglamos respondiendo a las últimas tendencias para sentirnos IN,  como estamos comprometidas emocionalmente elegimos la seducción diaria a lo aburrido de lo cotidiano.

POR ELLAS, por nosotras … fuerzas, adelante, el cambio personal es salud, los hábitos varían la esencia perdura y evoluciona. Somos mujeres de vida y estamos en la plenitud del equilibrio emocional y en el TAO DE LA VIDA.