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Elegir el anillo de compromiso, un momento muy especial

anillos de boda

Qué momento…, que momentos tan especiales e irrepetibles son todos aquellos previos a uno de los capítulos más soñados en la vida de las personas: el día de su boda. Primero -por supuesto – el enamoramiento, hallar a tu alma gemela no es nada fácil, pero los hilos dorados que nos predestinan a esa persona tan especial suelen trabajar muy bien  y tarde o temprano te cruzas con esa persona que será tan importante en tu vida.

Un tiempo después, viene ese día irrepetible que es el compromiso (una tradición que afortunadamente vuelve a estar en vigencia). Quizá es un momento más emotivo  fuerte aún que la boda en sí misma, porque es el día en que se sella a fuego la decisión y la entrega del preciado anillo de compromiso, sella ese “ te quiero para siempre” con que las mujeres tanto soñamos desde que somos pequeñas.

No puedo menos que contarles, desde lo personal, que tuve la fortuna de vivir esto dos veces… ¡con el mismo compañero! Es decir: los hilos dorados funcionaron muy bien, me crucé con mi compañero de vida y a los pocos años nos casamos (primer compromiso, primera boda). Poco antes de cumplir 25 años de casados…, volvió a decirme en público cuánto me amaba y que quería “volver” a casarse conmigo, es decir renovar nuestros votos. No necesito relatarles lo que sentí… el nudo en la garganta vuelve con sólo recordarlo.

De ese momento, puedo compartir dos cosas con ustedes; la primera es que tuve el anillo de compromiso más bello del mundo, el que no había podido comprar antes: joyas de esta importancia han de ser elegidas en una tienda que aceptó solicitud de un diseño único y especial, por supuesto con un diamante. Esa tienda, que no dudo en recomendar, es zoara.es, donde además de respetar el diseño solicitado, aportaron buenos consejos y elaboraron cada detalle de la pieza con un esmero muy especial: desde la montura, hasta los engarces son sencillamente perfectos. En este momento escribo… y puedo admirar la perfección de esta pieza que me fue obsequiada hace unos 3 años ya y brilla como el primer día.

La segunda cosa a compartir, es un detalle que no tiene igual y duró apenas minuto y medio pero quedó para siempre: entrar 25 años después al templo, esta vez del brazo de ni hijo (cual padrino) y mi esposo con nuestra hija (cual madrina)… recibir su bendición y pronunciar junto a ellos el “si, quiero” una vez más, es una experiencia sin igual.