Relaciones

El negocio de la infidelidad

La infidelidad también puede ser un buen negocio. El ingenio no tiene límites y ya hay quienes han sacan su buena ganancia del trabajo que da encubrir una infidelidad.

La primera fue una empresa inglesa que bajo el nombre de ALIBI (“coartada” en inglés), publicó por internet sus servicios para facilitar excusas y patrañas varias para salir con el/ la amante. En Argentina el primero en importar tamaño negocio fue Alejandro de Mayo quien, copiando a la empresa inglesa, fundó www.zcuza.com.ar y ofrece por un abono anual el respaldo de su equipo para ser infiel sin ser atrapado.

Estos servicios constan generalmente de un equipo de personas que falsifican carpetas o certificados de congresos y eventos para que el señor se pueda escapar con la secretaria y cosas por el estilo. Todo bien cuidado, con redes de celulares que cubren al infiel y empleados 24 hs. que están atentos a cualquier llamado de la/el esposo/a.

Estos servicios cobran, además del abono anual, sumas extra muy importantes por cualquier papel o llamada falsa que sirva de coartada. “La infidelidad ya existía de antes, nosotros no la inventamos” se excusa De Mayo ante quienes le preguntan si esto no es una apología de la traición marital.

En el otro extremo están los detectives privados que se publicitan en los clasificados de los diarios y su mayor clientela son mujeres en busca de pistas sobre la infidelidad del marido. Ellos cobran un precio fijo por día más los gastos que la investigación genere, por ejemplo: traslados, comidas, alojamiento en caso de tener que pasar la noche en otra ciudad, etc.

La infidelidad no sólo da placer, sino que da de comer a mucha gente, y no me refiero sólo a amantes mantenidas por maridos ajenos.

Imagen: medellin