Salud

El maltrato a la mujer: cómo identificarlo

Worried woman

En la televisión, en los periódicos, en nuestro entorno… Cada día oímos casos de maltrato a la mujer que, en la mayoría de ocasiones, llegan a nuestros oídos a través de los medios de comunicación.

No obstante y, por desgracia, hay veces en las que el maltrato a la mujer puede dejar de ser un hecho que afecta a una desconocida para convertirse en un problema presente en nuestras vidas.

Un tema vigente en la sociedad actual sobre el que podrás profundizar a través de este artículo presente en Buenastareas.com y del que queremos hablarte en esta ocasión, especialmente de cuáles son las claves para identificar el maltrato a la mujer y conseguir, así, que tengas la oportunidad de reconocerlas si aparecen en tu vida o en la de un ser querido.

Insultos

Los insultos suelen ser una de las primeras evidencias de que nos encontramos ante un maltratador, ya que un hombre que ama a su mujer se dedica a resaltar su belleza y sus cualidades, no a insultarla. También es cierto que, en un momento de gran enfado, todos podemos soltar algún que otro insulto, lo que no convierte en maltratadores ni a ellos ni a ellas.

Desprecio

El maltrato a la mujer suele seguir con el desprecio, para lo cual el hombre tiende a infravalorar a su pareja, especialmente en público, aunque también en la intimidad.

Misoginia

Aunque no siempre ocurre, muchos de los maltratadores son auténticos misóginos, es decir, hombres que sienten un odio profundo a las mujeres que demuestran a través de comentarios despectivos hacia el sexo femenino.

Control

Si una mujer está siendo maltratada, es frecuente que su pareja la controle en todo momento, observe con quién habla o deja de hablar e, incluso, la siga al salir de casa.

Los golpes

El maltrato a la mujer se hace más que evidente cuando deja de ser únicamente psicológico para pasar a ser físico, momento en el que los golpes y los azotes se convierten en los protagonistas.

Así, el maltrato a la mujer es un gravísimo problema que afecta a la salud tanto física como mental de las féminas y que puede acabar con la muerte de la persona. Es por ello que, tanto si lo estás sufriendo en tus propias carnes como si conoces a alguien que lo padece, no tienes que olvidar que lo mejor es pedir ayuda. ¡Nadie se merece sufrirlo!