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El Krav Maga como defensa personal femenina

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Una de las principales dudas entre las mujeres que quieren iniciarse en la defensa personal es qué arte marcial escoger. Se trata de un terreno muy amplio con tantas opciones como tipos de personas. Pero no cabe duda de que algunas funcionan mejor que otras y se encuentran más orientadas a la defensa real.

Hoy vamos a hablar del Krav Maga, un arte marcial surgido en los años 40 en Israel como método de defensa del ejército y las fuerzas de seguridad, y creado por Imi Lichtenfeld. A diferencia de otras artes marciales tradicionales provenientes de Oriente, donde se estudian el ataque y la defensa directos pero también otros supuestos de conflicto menos habituales, el Krav Maga está orientado exclusivamente a defenderse y contraatacar contra técnicas reales en cuerpo a cuerpo. No sólo se utilizan las manos vacías para ello, sino también armas blancas como cuchillos, porras o bastones. Naturalmente, uno de los objetivos es también aprender a repeler ataques de esta clase de armas.

¿En qué consiste?

Cualquier profesor de Krav Maga coincidirá en que su efectividad como sistema de arte marcial femenino se basa en adaptarse a las agresiones reales que ocurren a diario en las calles. Al pensar en un arte marcial no hemos de plantearnos sólo la manera de defendernos, sino también cómo dirigir los golpes para que tengan la máxima efectividad posible. Esto es lo que enseña el Krav Maga y lo que hace que sea muy adecuado para mujeres, más que otras disciplinas que se enseñan a menudo y que no son más que reconversiones light de otras artes. En este sistema, se parte de la base de que una mujer puede ser igual de peligrosa y agresiva que un hombre, sin tener que estar necesariamente en inferioridad debido a su peso o tamaño.

Las zonas más vulnerables del cuerpo suelen ser objetivos constantes en el Krav Maga. Los ojos, la boca, el cuello… se convierten en los blancos elegidos, siempre con la filosofía de utilizar el ataque más corto, más rápido y más natural que se tenga a mano. Este arte marcial está indicado para mujeres de todas las edades, y el progreso dentro del mismo se mide, como sucede en Karate o Judo, a través de cinturones de colores, siendo el superior el negro.