Trucos y Manualidades

El césped del vecino es más verde que el mío

Esta frase sacada del común diario norteamericano “The grass is always greener on the other side of the fence” hace referencia a una muy común mala práctica de hombres y mujeres que en el interior de una pareja han comenzado a ver cualidades en los otros que los propios ante sus ojos no tienen.

Pero es verdad eso de que ¿siempre es más verde el césped del vecino que el mío?, por eso acá te daremos algunos parámetros para que analices si esto sucede o no en la vida real.

  • Vemos lo que queremos. Esta es la base de todo engaño mental que nos hacemos en muchos casos, por lo general vemos al otro como un hombre o mujer de éxito y sin mayores complicaciones a quien todo le resulta bien y consideramos que somos los apropiados para estar a su lado, pero desechamos que bajo esa capa normal de perfección siempre habrá un ser humano con problemas iguales o peores que los nuestros.
  • Idealizamos al otro lado. Esto es más común de lo que pensamos y casi siempre se basa en el hecho de que con mucha facilidad vemos el lado ideal de la otra persona y comparamos con el menos favorecedor de nuestra pareja.
  • Sobre estimamos nuestra persona. Por algún raro motivo solemos pensar que merecemos lo que el vecino tiene asumiendo que nosotros le daremos el adecuado trato o peor aún, que nosotros somos los indicados para estar ocupando su lugar, frases del estilo “No sabe lo que tiene” ya son un primer indicio.
  • Envidia al 100%. De hecho este es el principal motivo para que sometamos a comparación a nuestra pareja con otra y es que considerarnos que siempre debemos tenerlo todo, sin importar el precio a pagar.
  • Hoy es ese césped, mañana uno nuevo. Cuando inicias un proceso de comparación por lo general este viene seguido de largos procesos en donde luego serán otras personas las que sigan siendo comparadas y así de forma sucesiva convirtiendo esto en un círculo vicioso.

Lo mejor que puedes hacer en este caso es buscar ayuda profesional porque por lo general este tipo de situaciones tuvieron su origen en la infancia cuando pensábamos que nos merecemos todo lo que queremos en el instante mismo que lo deseamos.