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El Canon Digital Extendido

El asunto del canon digital es más bien controversial. Unos se quejan de que resulta excesivo, de que se carga a los consumidores con un costo que no tienen por qué pagar, y que se está buscando una rentabilidad con la excusa de querer controlar la “piratería”.
Otros, por este mismo motivo, del control de las copias ilegales, piensan que el impuesto está bien aplicado, puesto que ayudará a entidades como la SGAE y a los propios artistas a cobrar por sus creaciones originales.
El canon, que entrará en vigencia a partir del 1 de julio, gravará los dispositivos que puedan reproducir mp3 y mp4, como móviles y iPods o similares, como también los aparatos TDT que tengan memoria interna. Esto se suma al gravámen que ya tienen los CD´s y DVD´s vírgenes.
El tema es complicado porque surgen intereses contrapuestos. Hay que aclarar que, detrás del rechazo del canon digital se encolumnan, además de varios consumidores que ven perjudicada su capacidad de compra, las empresas que venden los dispositivos que serán gravados, por ejemplo. Es decir, aquí se dirimen intereses económicos más que ideológicos o de defensa de los creativos.
Hay que ver qué defendemos, entonces, cuando nos oponemos -o no- al canon. Porque una cosa es defender nuestro derecho como consumidores a poder compartir música, vídeos y otros “productos culturales” via P2P, por ejemplo, y otra muy distinta es decir que las creaciones artísticas pertenecen “a la gente”, y que por tanto no deberían ser pagadas.
Creo que la distribución por Internet habilita la conexión directa entre los artistas y sus “consumidores”, la gente que los sigue, y en esto resulta positivo que no haya mediación de terceros que entorpecen las cosas. En este sentido, el canon resulta un “manotazo de ahogado” de algunos que dicen defender los derechos de los artistas cuando en realidad están buscando que el nuevo mercado no se los coma.
Estamos hablando de contenidos, que van más allá de la “información” meramente. Llamar “información” a la música, por ejemplo, resulta un reduccionismo tecnológico que abunda en internet.

Fuentes: El Mundo | El Pais | Microsiervos | Caspa.tv