Relaciones

El beso, un arte en sí mismo

Cuando hablamos de besos parece ser que todos somos expertos, ya que difícilmente exista alguien que haya tenido algún tipo de encuentro amoroso y no haya besado al otro. Lo cierto es que, con haber besado (mucho o poco) durante toda una vida, no nos constituye automáticamente en buenos besadores.

Existen diferentes tipos de besos y cada uno de estos será más o menos agradable según los gustos de las personas; y una vez más repetimos, existen tantos gustos como personas en el mundo. Imagínate pues la cantidad de formas de besar que puedes hallar en tu camino. Aunque fuera de toda broma, lo único realmente importante es encontrar la forma en que le gusta ser besado a quien amas.

El beso es un condimento infaltable en el juego de seducción. Todo juego amoroso comienza con pequeños besos, quizá un tanto más tímidos que los siguientes, para finalmente llegar al beso pasional, sensual y erótico. Si bien el beso es considerado en todas las culturas una demostración de afecto, y esto es absolutamente cierto, no debemos descartar su particular característica de ser una indiscutida fuente de placer.

Es casi imposible de imaginar una relación amorosa en la que no sea un protagonista fundamental, tanto así que ocupa lugares de preponderancia incluso en las grandes narraciones literarias de todos los tiempos. Ya sea un refinado beso en la mano, como un tierno beso en la frente o un apasionado beso en los labios; cada uno de ellos son la forma más genuina de fundirse en el otro y crear el clima de romanticismo necesario en toda relación.

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