Relaciones

Cuando lastimamos a nuestros seres amados

La vida familiar así como la dinámica en la vida de las parejas y los matrimonios cuando son varios los años y profundo el conocimiento recíproco que se tiene del otro pues se conocen tanto las fortalezas como las debilidades de nuestra pareja o seres queridos.

Es así que cuando tenemos o pasamos por situaciones conflictivas y las cosas suben de tono y “se van de las manos” pues es posible que utilicemos ese conocimiento del otro para golpear donde más le duele o podamos herirlo. Esto muchas veces los hacemos inconcientemente y sin mala intención pero resulta en una desagradable situación con una profunda herida a quien amamos.

Cuando suceden estas cosas o sucesos negativos para la relación de la pareja o el matrimonio pues se suele pensar acerca de si realmente el otro nos aprecia mediante esta expresión tan malvada de desprecio. Lo mejor en estos casos es mantener la calma en primer lugar y pensar que en realidad esta otra persona no quiso hacernos daño por más que lo logró.

Es decir, si bien su actitud desembocó en un daño narcicista hacia nosotros pues hay que tomarlo en el contexto de una situación de conflicto. Esto no quiere decir que las cosas queden así nomás sino que se debería tomar estos momentos desagradables como una instancia de aprendizaje para la pareja.

Son cuestiones que no pueden repetirse muchas veces sino que se debe conversar tras lo sucedido y aclarar que esas palabras o actitudes causaron una fuerte herida en el otro y que si existe el amor en esa pareja pues no debería volver a suceder. De volver a repetirse hechos similares pues se tendría que pensar en la búsqueda de ayuda si es que existe la voluntad de solucionar un vínculo que no está siendo del todo sano o saludable.

Imagen: mujerdehoy