Cotilleos

Cuando la justicia no parece tan justa (I)

Hace 22 años Antonio Meño era un joven estudiante de derecho, sano y sin problemas, que decidió hacerse una rinoplastia por razones estéticas. Y esa idea transformó para siempre su vida y la de su familia. De esa cirugía salió en coma, situación en la que se encuentra hasta el día de hoy.

Al finalizar la cirugía fue extubado, y en ese momento es que se aspira un vomito, situación que compromete la oxigenación de su sangre al punto que se produjo el daño cerebral masivo que lo dejó en su actual estado de coma vigil.

Inmediatamente de ocurrido esto, los padres demandan a la clínica y en particular al anestesista. En primera instancia se concluye que el profesional habría actuado en forma imprudente al retirar el tubo del paciente que aún no estaba totalmente lucido.

El anestesista apela y gana todas las instancias posteriores.

En un post siguiente seguiremos viendo los detalles de este caso.

Imagen: antonio-m-ortega.blogspot.com