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¿Cuáles son los requisitos para ser donante de óvulos?

Sperm Attack

Ser donante de óvulos es un maravilloso gesto que nos da la oportunidad de ayudar a aquellas mujeres que desean cumplir su deseo de ser madres pero que, por diversos motivos, no pueden tener hijos de forma natural.

Un acto altruista y voluntario que, no obstante, va acompañado de una recompensa económica por las molestias ocasionadas a aquellas mujeres que deciden donar óvulos, quienes deben someterse a una serie de pruebas para conseguir que sus óvulos puedan ser utilizados por quienes más lo necesitan.

Pero, ¿cuáles son los requisitos para ser donante de óvulos?, ¿qué características debes cumplir para realizar este acto lleno de belleza? ¡Descúbrelo a continuación!

La edad

Para convertirte en donante de óvulos, debes tener una edad comprendida entre los 18 y los 34 años.

Enfermedades hereditarias

Con el fin de que las mujeres que tengan la oportunidad de engendrar a un bebé con la ayuda de tus óvulos puedan dar a luz a un niño sano y lleno de salud, es vital que tanto tú como tus familiares más cercanos no padezcáis malformaciones o enfermedades hereditarias, congénitas, genéticas o de transmisión sexual.

No ser adoptada

Para poder conocer el historial médico de tu familia a la perfección, será fundamental que no seas adoptada si deseas convertirte en donante de óvulos.

Haber sido madre

Aunque no es un requisito imprescindible y es muy importante que la donante de óvulos no haya dado a luz a más de seis hijos, se suele valorar muy positivamente que la mujer que va a llevar a cabo este precioso acto haya sido madre con anterioridad.

Una vez que los expertos en donación de óvulos comprueban que la candidata reúne todas estas características, el siguiente paso consiste en realizar un examen médico con el fin de descartar patologías tales como la hepatitis, el SIDA o la sífilis, entre otras; así como descubrir si la donante posee una función ovulatoria normal y si es completamente apta para ayudar a otras mujeres que desean ser madres llevando a cabo un test psicológico para valorar sus facultades mentales. Un gesto altruista que, aunque requiere del cumplimiento de diversas características, merece la pena poner en práctica al menos una vez en la vida.