CotilleosEmprendedoras

Temerle a Dios y a ella

San Martin, Buenos Aires

Hace unos días os contaba de un largo, muy largo discurso de la presidenta argentina, Cristina Fernández que ha interrumpiendo la programación de la televisión pública, durante el prime time. No es solo ella, es algo inherente a todo buen populista, Parecería que en el manual, una de las primeras directivas fuera hablar mucho, hablar todo el tiempo, pero sobretodo, hablar de uno mismo.

Un camino peligroso

En eso estaba la presidenta cuando le toca dar otro discurso. Esta vez parece que de tanto escucharse a ella misma, de tanto saber lo genial que es, los logros que tiene  y de tanto amor propio, ha llegado a algunas conclusiones algo extrañas. Al menos eso parece cuando ha dicho “Solo hay que tenerle temor a Dios… y a mí un poquito”. Es que de tanto elogio, la idea es que entre Dios y ella las diferencias son cada día menores. De paso introdujo el tema del miedo, que en el manual del buen populista es el ítem siguiente.

Demasiados discursos

Y si de decir se trata, ha dicho más cosas. El siguiente punto a tratar en el mismo discurso ha sido el de los pañales descartables. Según ella el que los inventó es más importante que Bill Gates y que son tan importantes en la liberación femenina como los métodos anticonceptivos. Luego de eso ha pedido “que me perdone la Santa Madre Iglesia”. Lo que no quedó claro si es el perdón es por los anticonceptivos (que la santa madre no aprueba), por compararse con Dios, o quien sabe Dios porque.

  • Jor-li

    Eso no ha sido así y está más que aclarado en la Argentina. La Presidenta estaba hablando de los funcionarios a los que ella ha puesto en lugares estratégicos del gobierno y hacen cosas que no corresponden. Con lo que, les estaba advirtiendo que no iba a encubrir a nadie. Es lamentable que se reproduzca de esta forma tamaña falacia.