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Cómo mantener viva la seducción en la convivencia

Young loving couple embracing and smiling romance

Vivir juntos puede ser una experiencia maravillosa, solo si somos concientes de que todo el tiempo corremos el riesgo de que se convierta en la peor decisión de nuestras vidas. Cuando decidimos juntar nuestra vida bajo el mismo techo con la persona que amamos estamos proyectando una escena de felicidad eterna, plena de momentos románticos, películas vistas desde nuestro sillón favorito, cenas románticas cualquier día de la semana y todo eso que solemos ver en nuestras pelis favoritas.

Relación vs relajación

Lo cierto es que todo esto sucede, pero a medida que va pasando el tiempo comenzamos a descuidar pequeños detalles, entonces la peli desde el sillón sigue existiendo pero ya no lucimos como esa pareja de peli con la que soñábamos, más bien lucimos con cierto desparpajo, en pijamas y alguna que otra vez sin siquiera una ducha previa. Es allí donde nos preguntamos qué pasó con ese cuidado estético que teníamos cada segundo que pasábamos con él o ella. La respuesta es simple: la relación se ha convertido en relajación. Y cuidado porque la diferencia entre una y otra es un ¡Ja!, que más que gracioso puede tener serias consecuencias.

La antilujuria

Sentirnos cómodos es maravilloso, pero eso no significa convertirnos en apagadores compulsivos de deseo. Por muy seguros que estemos de que el otro nos ama tal y como somos, no exageremos, siempre es bueno cuidar nuestra apariencia, mantener esa cuota de seducción para sorprender al otro cuando la jornada termina. Piénsalo y haz tu lista de cosas a modificar, para no correr ningún riesgo. Verás que no solo es bueno para tu pareja, sino que además te sentirás mucho mejor y despertarás esa chispa de la sensualidad que posiblemente se esté apagando lentamente.