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Convivencia: los tuyos, los míos y los nuestros

5332043Cuando en El Profeta y El Loco, Khalil Gibran dice: “nuestros hijos no son nuestros hijos, sino que son los hijos y las hijas del ansia de la vida por sí misma que viene a través de nosotros, pero no son nuestros, y aunque vivan con nosotros, no nos pertenecen”, nos remite a concientizar que nuestra pertenencia sobre nuestros hijos es tan sólo eso, un estado de conciencia por la pertenencia de estos seres adorados que desde su concepción, han sido lo más sublime que nos puede suceder a las mujeres, y que nos coloca en un lugar mucho más especial como pareja; ya que a partir de ellos comenzaremos a llamarnos: familia.

Pero con el andar del tiempo, si sucedió que nos separamos y reincidimos, pudo ocurrir que un nuevo grupo de hijos se fue incorporando a nuestras vidas: los hijos del otro o de la otra. Ellos son los que juntamente con los míos y con los que podamos llegar a tener con la nueva pareja, forman una nueva sociedad en donde la convivencia crea una problemática a quienes pasan a compartir sus vidas, o los que la embellecen con su diversidad porque suman para potenciar nuestro amor materno. Mientras tanto, los nuestros, los que hemos tenido con nuestra pareja actual, que también son tuyos, míos y nuestros, pasan a mediar para equilibrar o no las relaciones grupales de estos hijos del tercer milenio, porque finalmente, los nuestros son hermanos de los tuyos y de los míos.

Nos preguntamos, ¿cómo se viven estas experiencias de convivencias tan diversas y complejas? Te traemos la respuesta en nuestro próximo artículo. ;)

Imagen: ciao