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Cómo elegir un diamante

Dimantes

Ya sea para regalar o regalarte, esta elección es perfecta para ocasiones muy especiales, algo que queremos recordar o tener presente toda nuestra vida. Es el clásico como anillo de compromiso, pero por supuesto que no se limita a esa función. Comprar un anillo de diamantes es una inversión importante, por lo que es necesario conocer algunos puntos básicos para hacer una buena compra.

Para definir la calidad de esta piedra se toman en cuenta cuatro variables. Las famosas cuatro C: corte, carat (kilates), claridad y color. El corte es quien definirá el brillo, por lo tanto es clave, y se define por la forma. Lo tradicional es el redondo, pero hay con forma de pera, corazón, ovalado, etc.

El tamaño se relaciona con el peso y se mide en kilates. Por supuesto que ligeras variaciones en este aspecto cambian mucho el precio de la pieza. La claridad refleja el numero de imperfecciones que tiene la piedra en su interior. Normalmente todas tienen imperfecciones, pero no deben ser visibles a simple vista. En cuanto al color, es muy variable. Se consideran muy buenos los incoloros (mejores que los casi incoloros), pero algunos tonos son especialmente valorados y aumentan el valor de la pieza notablemente.

Lo importante es un equilibrio entre estas variables. Un diamante de buen kilataje, claro e incoloro puede valer menos por un mal corte. Tal vez sea mejor uno más pequeño pero perfecto en todos los demás aspectos.

Algo que tenemos que reclamar siempre es el certificado de clasificación, tanto si estamos comprando una pieza nueva como una usada (en este caso chequear la autenticidad de la certificación). Estos certificados son emitidos por laboratorios gemológicos.

Imagen: es.forzieri.com