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La importancia del cuidado de tus pies

Caminar es el resultado de un complejo mecanismo en el que las articulaciones de la cadera, de la rodilla, del tobillo y del pie combinan sus acciones para permitir el desplazamiento del cuerpo sin más esfuerzo del necesario. La base de este mecanismo son los pies, pero para satisfacer diversas necesidades, como son la protección frente al ambiente y golpes, así como los hábitos sociales y culturales, se ha hecho necesario el uso de calzado.
El calzado deberá además complementar al pie en el correcto desarrollo de sus funciones, a la vez que adaptarse al estilo de vida, complexión física y características personales del usuario/a.

La correcta selección del calzado es fundamental para garantizar la salud del usuario proporcionándole confort y funcionalidad. Un calzado inadecuado puede dar lugar a problemas tanto a corto (rozaduras, dolor de pies, etc) como a medio o a largo plazo (juanetes, dolores plantares, dolor de espalda, etc).
La estética merece una mención especial en el caso de las mujeres. Un calzado cómodo, sano y funcional no es sinónimo de feo. Es posible encontrar calzados que satisfagan los gustos de las consumidoras ofreciendo estas cualidades, aunque, muchas veces, no sea fácil.

¿Sabíais que…?
El pie es una estructura
altamente especializada y
compleja, formada por 26
huesos que se mantienen en
su sitio por fuertes
ligamentos gobernados
por fuertes músculos…

El uso de un calzado confortable y ergonómico durante el desempeño de la actividad laboral es un factor esencial que redunda en la salud del trabajador y en su rendimiento. Para conseguir este objetivo, el calzado debe adecuarse al usuario, al entorno y al tipo de actividad desempeñada en el puesto de trabajo. ¡Porque todos queremos dar el 100% en nuestro trabajo! Muchas labores conllevan permanecer largos periodos de tiempo de pie, que provocan la aparición de molestias en la espalda y sobrecarga de la planta del pie, hinchazón y fatiga. También son muy frecuentes los movimientos y desplazamientos continuos, lo que aconseja un calzado confortable que evite la aparición de molestias y durezas en la planta del pie.

Las posturas forzadas son muy frecuentes: torsiones, flexiones, estiramientos y otras. Además, se manipulan pequeñas cargas en determinados puestos, en ocasiones con los pies que hacen necesaria una buena estabilidad, sujeción y ajuste del calzado. Se transita por pavimentos diversos (moquetas, cerámicos, hormigón o metálicos) y las irregularidades son frecuentes (relieves, juntas, rampas). En general, los pies son los más perjudicados y sacrificados en nuestra vida diaria, tanto profesional como personal.

Hay que tener en cuenta que una persona cuando anda, lo hace, por término medio, a una marcha de 110 pasos por minuto. Al cabo de un día de compras o gestiones en que hayamos andado unas cuatro horas, habremos recorrido fácilmente cerca de 15 Km; y en el tiempo que nos puede durar un par de zapatos, habremos peregrinado el Camino de Santiago ida y vuelta dos o tres veces. Así que no es cuestión de ponerse en los pies cualquier cosa. El gasto energético, la aparición de rozaduras y otros problemas dependerán de que el calzado cumpla su función. No te la juegues seleccionando cualquier zapato. Mira por tu salud y cuida algo tan importante como tus pies. Como el resto del cuerpo depende de ellos, te estará muy agradecido y notarás cómo te sentirás mejor ayudando a aumentar tu calidad de vida.